Nuestro cliente había comprado esta motocicleta, de «ocasión», con toda la ilusión del mundo, pero al principio no observó los problemas, sobre todo estéticos, que poco después fueron apareciendo.
Otros daños eran los lógicos del uso de la moto durante años. El depósito, también presentaba un aspecto extraño y una posible pérdida de combustible, debido igualmente a la anterior reparación inadecuada.
El método y los materiales con los que había sido pintada no eran, en absoluto, los correctos. Por ejemplo, se había empleado pintura sintética y no apta para carrocerías, no esmáltica y muy difícil de eliminar. Pero, con mucha paciencia, retiramos todo ese material finalmente.
El depósito, al trabajar sobre él y devolverle su forma original, con la metodología correcta, vimos que, efectivamente, tenía un golpe “reparado” de modo muy deficiente, con pérdidas de combustible a través de una masilla mal aplicada.
Soldamos todo y comprobamos tras la reparación, con sistema de presión, que el depósito quede absolutamente estanco. También reconstruimos varias sujeciones del faro y una parte del subchasis en aluminio, entre otras reparaciones menores.
Con todo perfectamente reparado, y una vez recompuestas también varias pestañas de sujeción que faltaban en el carenado, procedemos con la parte de la pintura, aplicando la necesaria imprimación, lijando y añadiendo una impactante pintura que le da a esta moto el aspecto de los modelos Yamaha R6 actuales.
El color gris mate fue el elegido por el cliente, que antes había visto una instantánea del modelo actual así decorado (la que ves de la moto completa aquí), con una imagen brutal y superdeportiva. Como se suele decir, “no hay mal que por bien no venga”.